Buceo con animales peligrosos
- Pecedex
- 3 oct 2020
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 25 mar 2023

La naturaleza es una parte importante del desarrollo del ser humano. No es de extrañar que el mundo natural haya despertado nuestro interés desde el inicio de los tiempos. Desde Aristóteles hasta la actualidad, hemos querido conocer todo cuanto nos rodea, así como catalogarlo, clasificarlo y nombrarlo. Por ello, el buceo con animales peligrosos siempre nos ha llamado especialmente la atención.
Las plantas y los animales han sido, y son, una parte importante del mundo natural y son sustancialmente interesantes para nosotros ya que forman parte de nuestra cadena alimenticia. Por lo tanto, es de gran importancia para nosotros conocer las características de diferentes plantas, hongos y animales, así como el comportamiento de estos últimos para optimizar nuestras técnicas de caza.
Además de todo esto, el mundo natural nos causa una gran fascinación, sencillamente por el hecho de estar ahí. Nuestra curiosidad por cuanto nos rodea ha hecho que el ser humano se adentre en lugares lejanos y recónditos buscando nuevas especies que aumenten nuestro conocimiento, así como disfrutar de la experiencia de estar cerca de animales grandiosos.
Los animales considerados peligrosos siempre han tenido un lugar especial para nosotros. Despiertan gran fascinación por la enorme capacidad depredadora que ostentan; además, estar en presencia de una “animal peligroso” hace aumentar nuestros niveles de adrenalina y nos hace vivir experiencias memorables.
Antes de comenzar debemos definir qué se entiende por un animal peligroso. Éste podría definirse como cualquier animal que, potencialmente, sea capaz de generarnos algún daño directo o incluso la muerte. ¿Eso qué quiere decir? Podrían considerarse peligrosos básicamente casi cualquier depredador así como animales poseedores de sistemas de defensa tales como el veneno.
Se podría hacer una clasificación muy amplia de qué tipos de animales peligrosos existen y qué “armas” poseen; sin embargo, haremos únicamente una breve introducción e iremos ampliando en posteriores publicaciones.
Centrándonos en animales marinos que podemos encontrarnos durante la práctica del buceo, vamos a establecer una serie de pautas que debemos seguir para hacer del buceo con animales una experiencia segura:
Conocer la fauna de la zona
El conocimiento es poder y, en este caso, especialmente importante. Cuando programamos una inmersión hay muchos factores a tener en cuenta: estructuras geológicas, clima, corrientes, etc. Pero igual de importante será saber qué especies, animales y vegetales, vamos a encontrarnos allí. No es lo mismo bucear en Murcia, donde podemos encontrarnos pulpos, meros y barracudas, que en Australia, uno de los lugares del mundo donde podemos encontrar un gran tiburón blanco.
Si queremos bucear de manera segura, será de gran utilidad saber cuáles son los animales más peligrosos del océano.
No subestimar al animal
En muchas ocasiones, bucearemos con animales que, a priori, no nos parecen peligrosos. Quizás eso se deba a que la industria del cine, o incluso los zoológicos, nos han dado cierta imagen de algunas especies. Tal es el caso de, por ejemplo, los delfines. No se trata de pensar que los delfines son peligrosos porque sí, pero hemos de entender que son animales salvajes y altamente inteligentes, por lo que se defenderán si es necesario.
Conocer el comportamiento de las especies peligrosas
Saber cómo se comporta un animal cuando se siente amenazado o está cazando tendrá especial importancia cuando buceamos con animales peligrosos. Es decir, será interesante saber qué suelen hacer, cómo se alimentan, qué les asusta y sobre todo, cuál es su lenguaje corporal. Algunos animales se quedan muy quietos antes de atacar, otros agitan una parte del cuerpo, otros se retuercen y otros se hacen más grandes.
No tocar
Esta pauta es obvia, pero nunca se debe tocar a un animal peligroso, o incluso a un animal inofensivo. Debemos interferir lo menos posible en la vida de los animales para así poder observarlos en todo su esplendor. Nuestra presencia modifica los patrones de comportamiento de muchas especies, por lo que, cuanto menos interfiramos, menos probable será que presenciemos comportamientos imprevisibles. Además, tocar a un animal puede interpretarse como amenaza y puede ser el desencadenante de un ataque.
Si no eres una presa, no te comportes como tal
Muchos animales cazadores interpretan el comportamiento y el lenguaje corporal de otras especies para así identificar cuáles son sus presas. En muchas ocasiones, huir o mostrar señales de pánico puede ser el desencadenante de un ataque. Lo más seguro es estar tranquilo, pero no confiado. No tenemos por qué tener miedo de un animal si sabemos cómo comportarnos en su presencia.
Mantén el contacto visual
Debajo del agua no estamos en nuestro elemento, por lo que debemos utilizar todas nuestras herramientas para protegernos. Mantener el contacto visual en todo momento hará que podamos prever comportamientos extraños o signos de advertencia. Visualizar nuestro entorno nos permitirá hacer una valoración de la zona y de las especies y circunstancias que allí se están dando.
No dar la espalda
Muchos animales atacan por debajo o por la espalda, de modo que será conveniente mantenerse de frente ante un depredador. Además, de ese modo, mantendremos el contacto visual.
No alejar las extremidades del cuerpo
Será conveniente mantener una estructura lo más compacta posible, es decir, tener los brazos cerca del cuerpo es especialmente útil en estos casos. De esa manera evitamos chocar una parte del cuerpo (el brazo) con un animal que se nos acerca por un punto muerto. Además, los brazos alejados del cuerpo pueden ser un elemento de interés para muchos animales, como los tiburones. Y recordemos que los tiburones muerden las cosas que les causan curiosidad para averiguar qué son.
Ojo con los animales miméticos
Los animales miméticos son aquellos que se camuflan con el entorno, adoptando la apariencia de aquello que les rodea. Muchos animales miméticos son muy venenosos, como el pez roca, por lo que conocerlos e identificarlos es de vital importancia. Recordemos, no tocar será lo más importante en estos casos.

Ya hemos visto las pautas de comportamiento más importantes a tener en cuenta cuando buceamos ante un animal peligroso. Pero recordemos que ningún animal es peligroso por sí mismo. Los animales solo hacen lo que tienen que hacer y no tienen por qué ser agresivos si no se sienten amenazados o se están alimentando. Recordemos que es posible disfrutar buceando con tiburones y otros animales peligrosos sin sufrir ningún tipo de daño.
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